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LOS VECINOS DE PLAZA DE TOROS RECLAMAN MEDIDAS PARA "RESUCITAR" LA VIDA EN EL BARRIO
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Piden que se ponga en marcha una reforma de la vía pública diseñada hace ya una década y alertan del cierre de comercios en la zona
Aseguran que el barrio ha perdido vida y piden medidas urgentes para
«resucitarlo». Esta zona de Granada, en la que priman el pequeño
comercio y los establecimientos de restauración, cuenta con una
población cuya media de edad sobrepasa los 60 años. Antes, trabajadores
de los hospitales y estudiantes de la Universidad nutrían inmuebles que
ahora cuelgan el 'se alquila'. Los vecinos estiman la pérdida de
afluencia en dos millones de visitas anuales.
Los comerciantes toman la temperatura a la situación. «Hasta ahora íbamos defendiéndonos incluso con la crisis, con nuestra clientela de hospitales, pero ya no», dice Rosa María Peralta tras el escaparate de Decoración Zoco. De las 20 navidades que acumula el establecimiento, asegura que la última ha sido la peor. «La solución para nosotros es muy sencilla: que el Clínico vuelva a abrir, porque en Granada no está sobrando (...) y que terminen el arreglo en Traumatología, y si se tiene que ir el Maternal se vaya». En Muebles Estelar, Francisco Molina corrobora el trance: «He perdido entre un 40 y un 50% de las ventas, debe haber solución y tenemos que dársela, porque hay muchos negocios que tienen que sobrevivir».
Entre julio y diciembre del pasado año se han cerrado 30 comercios, según las estadísticas que maneja la Asociación de Comerciantes Plaza de Toros-Pajaritos, una de las plataformas más activas en las movilizaciones por dos hospitales completos. «El problema es que la gente ha esperado a ver si tras los Reyes había algún cambio de perspectiva (...), después de febrero quizás se multipliquen por dos o por tres esos comercios», afirma Santos Gómez, presidente de este colectivo.
Los cambios en el mapa de los hospitales no sólo han ocasionado la pérdida de empleados en los establecimientos más apegados a este servicio -ortopedias, cafeterías...-, sino que se dejan notar también sobre las tiendas. En la calle Doctor Castroviejo y sus perpendiculares no es difícil encontrar locales contiguos cerrados.
El gerente de Franks Moda, Roberto González, ve próximo el cierre de su negocio tras 24 años de funcionamiento. «Si tú pones tu ropa al precio que la pongas y no pasa nadie, no importa el precio, ni la calidad, ni nada (...) No me va a quedar otra que cerrar». Como solución, propone «plantear cómo hacer funcionar el clínico y abrir Traumatología».
Por parte de la Universidad de Granada, la Facultad de Medicina recobra poco a poco el pulso como centro de atención al estudiante, aunque, de momento, la afluencia no alcanza a la de los tiempos de Medicina. El edificio que albergaba Ciencias de la Salud, junto al Clínico, es el nuevo epicentro de la Escuela de Posgrado.
En julio del pasado año, el alcalde, Paco Cuenca, se comprometió con los vecinos a retomar el proyecto de convertir al barrio en centro comercial abierto. Se trata de un proyecto confeccionado por los propios vecinos hace más de una década y que desde entonces ha permanecido en el cajón. Sólo el planteamiento supuso un desembolso de 40.000 euros.
Sin embargo, el Gobierno municipal del PP apenas puso en marcha la peatonalización de algunas calles. Si se concreta el compromiso del alcalde, el lavado de cara supondría mejoras en los aparcamientos y circulación de vehículos, en la accesibilidad de discapacitados, el suministro eléctrico y las telecomunicaciones, soterrado de contenedores.
En plena incertidumbre sobre el futuro de los hospitales, que gracias a la afluencia de trabajadores, pacientes y familiares «han sido los encargados de dar «de comer al barrio» a lo largo de toda su historia, como señala el presidente de los comerciantes, apremian al Ayuntamiento a que inicie cuanto antes las obras. Este 2017 se presenta determinante para el futuro del barrio.
Los comerciantes toman la temperatura a la situación. «Hasta ahora íbamos defendiéndonos incluso con la crisis, con nuestra clientela de hospitales, pero ya no», dice Rosa María Peralta tras el escaparate de Decoración Zoco. De las 20 navidades que acumula el establecimiento, asegura que la última ha sido la peor. «La solución para nosotros es muy sencilla: que el Clínico vuelva a abrir, porque en Granada no está sobrando (...) y que terminen el arreglo en Traumatología, y si se tiene que ir el Maternal se vaya». En Muebles Estelar, Francisco Molina corrobora el trance: «He perdido entre un 40 y un 50% de las ventas, debe haber solución y tenemos que dársela, porque hay muchos negocios que tienen que sobrevivir».
Entre julio y diciembre del pasado año se han cerrado 30 comercios, según las estadísticas que maneja la Asociación de Comerciantes Plaza de Toros-Pajaritos, una de las plataformas más activas en las movilizaciones por dos hospitales completos. «El problema es que la gente ha esperado a ver si tras los Reyes había algún cambio de perspectiva (...), después de febrero quizás se multipliquen por dos o por tres esos comercios», afirma Santos Gómez, presidente de este colectivo.
Los cambios en el mapa de los hospitales no sólo han ocasionado la pérdida de empleados en los establecimientos más apegados a este servicio -ortopedias, cafeterías...-, sino que se dejan notar también sobre las tiendas. En la calle Doctor Castroviejo y sus perpendiculares no es difícil encontrar locales contiguos cerrados.
El gerente de Franks Moda, Roberto González, ve próximo el cierre de su negocio tras 24 años de funcionamiento. «Si tú pones tu ropa al precio que la pongas y no pasa nadie, no importa el precio, ni la calidad, ni nada (...) No me va a quedar otra que cerrar». Como solución, propone «plantear cómo hacer funcionar el clínico y abrir Traumatología».
Proyecto postergado
Sostiene Santos Gómez que, pese a las reuniones mantenidas con Junta
de Andalucía, Universidad y Ayuntamiento «no dan solución, no se
compromete a nada, y el barrio está totalmente muerto, no pasan ni
coches». En lo relativo a los hospitales, el futuro del Clínico y el
antiguo Traumatología está a expensas de lo que se decida en la
negociación.Por parte de la Universidad de Granada, la Facultad de Medicina recobra poco a poco el pulso como centro de atención al estudiante, aunque, de momento, la afluencia no alcanza a la de los tiempos de Medicina. El edificio que albergaba Ciencias de la Salud, junto al Clínico, es el nuevo epicentro de la Escuela de Posgrado.
Gorrillas, cables y basura
Desde su ferretería, Antonio Eusebio critica la presencia de
gorrillas, señala a los contenedores sobre la acera y al cableado que
quita lustre a unos edificios en los que se aprecian las señales de la
edad. El barrio Plaza de Toros-Doctores-San Lázaro remonta sus orígenes a
los años 60. También se aprecia a simple vista la suciedad. Y basta un
paseo en coche para comprobar las dificultades de circulación.En julio del pasado año, el alcalde, Paco Cuenca, se comprometió con los vecinos a retomar el proyecto de convertir al barrio en centro comercial abierto. Se trata de un proyecto confeccionado por los propios vecinos hace más de una década y que desde entonces ha permanecido en el cajón. Sólo el planteamiento supuso un desembolso de 40.000 euros.
Sin embargo, el Gobierno municipal del PP apenas puso en marcha la peatonalización de algunas calles. Si se concreta el compromiso del alcalde, el lavado de cara supondría mejoras en los aparcamientos y circulación de vehículos, en la accesibilidad de discapacitados, el suministro eléctrico y las telecomunicaciones, soterrado de contenedores.
En plena incertidumbre sobre el futuro de los hospitales, que gracias a la afluencia de trabajadores, pacientes y familiares «han sido los encargados de dar «de comer al barrio» a lo largo de toda su historia, como señala el presidente de los comerciantes, apremian al Ayuntamiento a que inicie cuanto antes las obras. Este 2017 se presenta determinante para el futuro del barrio.
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